En Chile, la decisión de qué estudiar y dónde hacerlo es probablemente la más cara que toma una familia de clase media. Vale entre $20 y $40 millones de pesos. Dura entre 2 y 7 años. Y se toma, en la mayoría de los casos, con información incompleta, a los 17 años, en cuatro días.
Durante años, economistas, periodistas y educadores advirtieron sobre esta asimetría. En enero de 2026, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) la documentó con rigor científico en el estudio de mercado más exhaustivo que se ha realizado sobre el sistema de educación superior chileno: el informe EM09-2024.
El diagnóstico es contundente: el mercado de la educación superior en Chile funciona mal porque los estudiantes —los consumidores más importantes del sistema— toman sus decisiones sin la información necesaria para hacerlo bien. Las consecuencias se miden en deuda impagable, carreras abandonadas y años de vida laboral trabajando en algo distinto a lo estudiado.
"Al ser un sistema donde las decisiones de carrera e institución se toman de manera descentralizada, siempre tendrá una faceta de mercado. La FNE analizó precisamente esa faceta —y encontró fallas estructurales que ninguna política pública ha resuelto."
Síntesis editorial · FNE EM09-2024Un sistema enorme con una falla central
Chile tiene hoy más de un millón de estudiantes en educación superior, distribuidos en 138 instituciones que ofrecen más de 3.000 programas. Es, en términos de cobertura bruta, uno de los sistemas más grandes de América Latina. En términos de resultados para los estudiantes, el panorama es más complejo.
La FNE identificó tres fallas estructurales que se refuerzan mutuamente. La primera, y más importante, es la asimetría de información: las instituciones conocen perfectamente los resultados reales de sus egresados —empleabilidad, ingresos, tasas de titulación, deserción—. Los postulantes, en el momento de decidir, prácticamente no saben nada de esto.
La segunda falla es la concentración del mercado en ciertas regiones y áreas del conocimiento, donde la falta de competencia entre instituciones elimina los incentivos para mejorar la calidad. La tercera es la estructura de financiamiento, que en algunos casos alinea los incentivos de las instituciones con la captación de matrícula, no con la calidad de los resultados.
La falla no es que existan malas instituciones. La falla es que los estudiantes no tienen herramientas para distinguirlas de las buenas antes de matricularse.
El VPN no mide si una carrera es "buena" o "mala" en términos vocacionales o sociales. Mide una sola cosa: ¿la inversión económica que implica estudiar esta carrera se recupera a lo largo de la vida laboral del egresado? Cuando el VPN es negativo, la respuesta es no —en términos estrictamente económicos, hubiera sido más rentable trabajar desde los 18 años.
Que el 40% de los estudiantes chilenos estén en carreras con VPN negativo no significa que el 40% tomó una mala decisión. Significa que el 40% tomó una decisión sin saber con precisión el retorno económico que podía esperar. La diferencia importa.
Lo que las universidades saben y no dicen
El dato más revelador del informe FNE no viene de los cálculos de VPN sino de un análisis de tráfico web: las visitas a MiFuturo.cl —el portal oficial con datos de empleabilidad y sueldos por carrera— se concentran en los primeros días de enero, cuando los puntajes PAES ya están publicados y el período de postulación dura horas.
Este patrón documenta con precisión la asimetría: meses de publicidad universitaria que promete futuros brillantes, seguidos de horas en que los jóvenes intentan verificar esas promesas con datos reales. Para entonces, la decisión ya está prácticamente tomada.
El mecanismo exacto: Las instituciones invierten masivamente en publicidad entre agosto y noviembre. Los postulantes reciben información sesgada durante meses. MiFuturo.cl —la única fuente de datos objetivos— recibe su pico de tráfico los días 2 y 3 de enero, cuando el plazo de postulación cierra en 48 horas. La asimetría no es accidental. Es estructural.
La FNE encuestó a más de 21.000 estudiantes y egresados para medir esta asimetría en la práctica. Los resultados son elocuentes: 1 de cada 3 no sabía con certeza en qué trabajaría al titularse. Más de la mitad no había comparado sistemáticamente opciones antes de postular. La mayoría tomó su decisión basada principalmente en la reputación percibida de la institución y en consejos de familiares y amigos —no en datos.
Lo que la publicidad promete vs. lo que dicen los datos:
"Desarrolla tu potencial creativo. Nuestros egresados trabajan en las principales agencias creativas del país. Alta empleabilidad en el sector cultural en expansión."
"La carrera más versátil del país. Trabaja en cualquier industria con los mejores sueldos del mercado. Empleabilidad superior al 85%."
"La carrera de mayor demanda laboral en Chile. Ingenieros que lideran empresas e industrias con los sueldos más competitivos."
CAE, género y lucro: tres historias en una
El informe FNE analiza principalmente el problema de la información. Pero sus hallazgos se leen de manera más completa junto a tres fenómenos que la FNE menciona o sobre los que sus datos tienen implicancias directas: el CAE, la brecha de género y el debate sobre el lucro.
El CAE y el VPN son la misma historia contada desde dos ángulos. El Crédito con Aval del Estado nació en 2006 para democratizar el acceso a la educación superior. Al cierre de 2025, la deuda total del sistema llega a US$14.100 millones, con una tasa de morosidad del 67,9%. El 73% de los deudores morosos abandonaron sus estudios sin titularse. El 69% tiene ingresos mensuales inferiores a $750.000.
La conexión entre el CAE y el informe FNE es directa: el CAE financió decisiones educativas tomadas con información incompleta. La reforma propuesta en 2024 —el Fondo de Educación Superior (FES)— mejora el mecanismo de pago, haciendo el cobro contingente al ingreso. Pero, como señalan varios economistas, resolver la forma de pago no resuelve el problema de fondo: si los estudiantes siguen eligiendo sin información, el nuevo sistema seguirá financiando malas decisiones educativas —solo que el riesgo lo absorberá el fisco en lugar de los bancos.
La brecha de género aparece en el Anexo 5 del informe FNE de manera silenciosa pero contundente. El VPN calculado para el perfil "mujer promedio" es consistentemente inferior al del "hombre promedio" en todas las carreras estudiadas —no porque la mujer estudie peor, sino porque el mercado laboral la remunera menos. La misma carrera, en la misma institución, tiene un menor retorno económico esperado si quien la estudia es mujer.
Lo que esto significa: El perfil "mujer promedio" del Anexo 5 tiene un percentil de notas de 4° medio más alto que el hombre (0,60 vs. 0,53). Entra mejor preparada. Sale ganando menos. La diferencia de VPN entre perfiles supera los $3.4 millones de pesos. Esa brecha no es educativa —es del mercado laboral. La brecha salarial universitaria de Chile (42,3% en mayores de 45 años) es la más alta de América Latina. Fuente: Laborum, enero 2025.
Sobre el lucro, el informe FNE no hace acusaciones. Lo que hace es calcular los markups —la diferencia entre el precio que cobran las instituciones y el costo marginal de producir el servicio educativo— y documentar su heterogeneidad. Algunas instituciones privadas cobran significativamente más que otras por resultados similares. Si esa diferencia no se traduce en mejor calidad, la pregunta sobre adónde van esos recursos tiene respuesta incómoda.
Las 8 recomendaciones de la FNE y cómo evaluarlas
El informe EM09-2024 no es solo un diagnóstico. Entrega ocho recomendaciones concretas. Las evaluamos aquí con honestidad sobre lo que cada una puede y no puede lograr.
Información es poder: lo que podemos hacer hoy
El informe de la FNE recomienda explícitamente una "plataforma centralizada e interactiva que permita comparar instituciones sobre la base de las actualmente existentes." Esa plataforma debería existir antes de que los datos lleguen demasiado tarde —antes de enero, no en enero.
EducaSimple está construyendo exactamente eso, desde una perspectiva que el informe FNE no tiene: el colegio de origen. Conocer el VPN promedio de Psicología en las universidades chilenas es útil. Saber a qué universidades y carreras llegaron los egresados del colegio de tu hijo, cuánto ganan hoy y qué tan empleados están, es transformador.
La pregunta que el informe FNE deja sin responder —por mandato institucional, no por descuido— es quién implementa estas recomendaciones cuando el Estado tarde. La respuesta que EducaSimple propone es: la sociedad civil, con datos públicos bien organizados y en el formato correcto.
"La información existe. El problema es que no está donde la necesitan, cuando la necesitan, en el formato que permite usarla."
Principio editorial · EducaSimple10 preguntas antes de firmar la matrícula
Mientras el sistema implementa las reformas que recomienda la FNE —lo que tomará años— hay información disponible hoy mismo en MiFuturo.cl, ses.cl y EducaSimple.app que la mayoría de las familias no consulta. Estas diez preguntas pueden cambiar una decisión de $30 millones:
Que piensas tu?
Comparte tu experiencia con la educacion superior en Chile.